YO TAMBIÉN SOY MANUELA
“Tenía frío allí en la cama,
atado y solo, pero éste pasó cuando me
oriné encima, con el calor del líquido recorriendo mis piernas….por fin me
quedé dormido” (Superviviente)
Podría
tratarse de cualquier párrafo extraído de un libro de intriga o de terror, pero
no, es el testimonio de una persona hospitalizada y atada en una unidad de
Salud Mental (hospitalización psiquiátrica). Motivo para llevar a cabo esta “medida
terapéutica” ¿...tras varios días atiborrado de pastillas y viendo cómo iba
aumentando su peso corporal de manera exagerada, este compañero solicitó cambio
de medicación y de alimentación.
No se atendió su
petición, era un enfermo mental!!!, estaría delirando…
“Esperaba cada
noche asustada ver quién venía a mi cama y abusaba de mi. Drogada y atada no
podía gritar. De todos modos nadie habría venido en mi auxilio. Fui a la
policía a poner una denuncia pero….” (Superviviente).
Era una
enferma mental!!!, estaría delirando…”

Sí, es muy duro
decirlo pero ese es el miedo que nos ha atenazado pero que ahora, y gracias a
todas las Manuelas que habitamos en el colectivo, está desapareciendo.
Habrá quienes piensen que ahora
lo importante es ponernos manos a la obra y tratar de aplicar medidas para
evitar contenciones. Claro que sí, eso está muy bien, pero primero permíteme
que grite. Tenemos, necesitamos gritar nuestro dolor y que lo escuches y que os
desgarre por dentro. Solo así será posible un cambio de conciencia y también
ello nos ayudará a sanar nuestras heridas, que no dudes que las tenemos.
Cambiar estas prácticas no va a
ser fácil y hará falta una inversión importante, para rediseñar espacios,
formar a los profesionales en prácticas acordes con el respeto a los Derechos
Humanos, para cambiar las relaciones jerárquicas y de poder en las relaciones
asistenciales, para integrar los traumas causados por esta asistencia, para tantas cosas necesarias para nuestra Recuperación!!
Somos un colectivo históricamente
vulnerado, porque históricamente también hemos estado callados y hemos sido
silenciados por quienes tenían nuestra voz. Pero ahora es nuestro momento.
Tu grito Manuela, el desgarro de
tu voz, también es el mío, tu dolor es el mío y como yo me siento muchxs más, y
todxs vamos a acabar con esto.
Todas y todos vamos a gritar y esta vez
se nos va a oír y cuando nuestras voces ondeen el horizonte, ensordezcan a los
que no quieren oír y dejen sin habla a los cuerdos…entonces callaremos pero
hasta entonces……
Seguimos en la lucha !!!!!!!!
Mª Dolores Romero (otra Manuela)
Presidenta de "En Primera Persona"
He sido paciente en unidad de agudos de psiquiatria y he sufrido de estas malas prácticas abusivas. Con 23 años, me pusieron tres inyectables seguidos, en el espacio de una hora, los dos últimos en un período de no más de 10 minutos. Además estaba atada a la cama con sujeción de 4 puntos. Casi me matan, entré en coma y recuerdo bien que en ese estado pensé que había muerto La psiquiatra jefe sí habló conmigo sobre la posibilidad de denuncia, pero no comentó nada de esto a mi famulia, que hubieran podido ser en ese momento garantes de mis derechos.
ResponderEliminarSobre medicación y sujeción mecánica se han reproducido en muchas ocasiones, y lo curioso es que nunca, ni en la calle ni en el hospital he manifestado cobductas agresivas ni hacia mí ni hacia otros, ni hacia propiedades u objetos. Estoy luchando desde la Asociación Nueva Psiquiatria para cambiar este paradigma. Conocí de vuestra existencia, gracias a mi psicóloga.